¿Qué sabes sobre la Factura Electrónica?

Últimamente casi todo es electrónico: el DNI, la firma, abrir una cuenta bancaria… ya no existen (apenas) trámites que no puedas realizar online, desde pedir cita sanitaria hasta presentar la declaración de la renta.
Además de este tipo de transacciones hay algo que ya hacemos casi de manera innata en nuestro día a día: comprar por internet, ya sea bienes o servicios de otras empresas. Sería absurdo, pues, seguir utilizando facturas en papel, de este modo empieza a imponerse, cada vez más, la Factura electrónica o FacturaE.
¿Y qué es exactamente la factura electrónica?
 
Se trata, a efectos legales, de una factura como las que estamos acostumbrados a ver en papel y que supone la justificación de la entrega de bienes o la prestación de servicios. ¿Cuál es la diferencia entonces? La factura electrónica se diferencia de la factura “tradicional” en su formato digital, tanto de expedición como de recepción.
¿Es fiable la factura electrónica?
Las facturas electrónicas están reguladas por el Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre por el cual se aprueba el Reglamento con el que se regulan las obligaciones de facturación. Esta normativa rige, en general, todas las facturas.
¿Qué características cumple una factura electrónica?
Las facturas electrónicas, al igual que el resto de facturas, debe garantizar la legibilidad de la misma (cuestión que se facilita al ser electrónica ya que se crea y recibe con un programa informático); la autenticidad del origen de la factura y la integridad del contenido de la misma, cuestiones que electrónicamente se puede garantizar mediante la firma electrónica basada en un certificado reconocido, mediante el intercambio electrónico de datos EDI y otros medios validados por la Agencia Estatal de Administración Tributaria y controles de gestión usuales de actividad empresarial o profesional del sujeto pasivo.
¿Cuáles son las ventajas de utilizar la factura electrónica?
Entre los beneficios de la factura electrónica se encuentran: acortar los ciclos de tramitación (incluido el cobro), reducir errores humanos, eliminar costes de impresión y envío postal (contribuyendo a un desarrollo más sostenible del medio ambiente), facilitar un acceso más rápido y ágil a las facturas almacenadas (y, por tanto, reducir espacio de almacenaje físico de las mismas), mejorar el servicio al cliente, facilitar la lucha contra el fraude, así como contribuir a la modernización de la economía y al desarrollo de la Sociedad de la Información.
Además, en España, es imprescindible la utilización de Factura Electrónica en las Administraciones Públicas.
¿Qué tipos de Facturas electrónicas hay?
Hay dos tipos de facturas electrónicas, las que tienen formato estructurado, las cuales contienen datos y pueden ser generadas y tramitadas de forma automatizada por sistemas informáticos. Las facturas electrónicas en formato estructurado utilizan el lenguaje XML, EDIFACT, etc; y las que no tienen formato estructurado, que consisten, en esencia, en una imagen por lo que, para su procesamiento se requiere intervención manual o un proceso más costoso y que no supone una automatización completa, como es el caso del reconocimiento óptico de caracteres (OCR). Este tipo de facturas, son las facturas en papel escaneadas y los ficheros PDF.

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